
Valle de Bravo
Un pueblo con una gran variedad de actividades culturales, naturales y deportivas
El lago, rodeado de montañas arboladas, es un centro de deportes acuáticos. Las calles con adoquines de la ciudad están bordeadas de edificios coloniales bien conservados. En el centro de la Plaza de la Independencia está la Iglesia de San Francisco de Asís del siglo XVII. La Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca es el hábitat de millones de mariposas migratorias y se encuentra al norte de la ciudad.
Aculco
Ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad por formar parte del Camino Real de Tierra Adentro.
En el centro del poblado se puede conocer la Plaza Principal y su quiosco rodeado de verdes jardines. Al cruzar la calle, y luego de subir algunos escalones, se accede al atrio de la Parroquia y Ex Convento de San Jerónimo.
Al otro lado de la plaza, se hallan unos pequeños arcos, al llegar a ellos se descubre un callejón que conduce hasta la alberca municipal, alimentada por un ojo de agua que nace en el lugar, mismo que alimenta a otro espacio público.
Siguiendo ese camino de la calle Pomoca, se llega a unos de los templos más representativos del poblado: el Santuario del Señor de Nenthé, palabra de origen otomí que quiere decir “al lado del río”.
Al visitar la Hacienda La Cofradía encontrarás un inmueble que data de principios del siglo XVIII y perteneció al clero en sus inicios. Más adelante, a finales del siglo XIX, fue propiedad de don Macario Pérez, padre de Sara Pérez, esposa de Francisco I. Madero, artífice de la Revolución Mexicana.
Actualmente es una propiedad privada, sin embargo, puedes visitarla y conocer sus amplios jardines o su bella capilla que resguarda antiguos óleos de temática religiosa.
Cascada La Concepción
No pierdas la oportunidad de conocer en medio de un árido valle, donde la naturaleza ha esculpido un cañón bordeado por columnas basálticas resuena una maravillosa caída de agua con 25 metros de altura.
También es posible hacer caminatas o ciclismo de montaña y en verano, durante época de lluvias, esta cascada muestra su máximo esplendor al ser la temporada de mayor afluente.
Cascada de TixhiñùEs otra caída de agua en medio de un desfiladero de piedra y torres de basalto, aunque es más pequeña, pero se puede realizar rapel, caminatas o bicicleta de montaña.
El Oro
Este Pueblo Mágico cuenta con un gran patrimonio, con bellos edificios que hoy le dan identidad.
Conoce el Palacio Municipal, construcción que destaca por sus líneas y decoraciones en los acabados de madera de su vestíbulo, y donde también se puede admirar el mural Génesis Minera, que cuenta la historia de la población.
Al visitar el Teatro Juárez, podrás disfrutar del estilo neoclásico con fachada de cantera rosa, que durante los años de bonanza aquí se llegó a presentar María Conesa o el tenor Enrico Caruso, y ahora se siguen presentando espectáculos de primer nivel.
No olvides recorrer el Mercado Municipal, uno de los más hermosos del estado y a unos pasos se llega al Centro Artesanal, donde encontrarás variados productos hechos en la región.
En el Tiro Norte, encontrarás un alto armazón de madera que fue la entrada de los mineros y que hoy sirve para apreciar, desde lo alto de su mirador, el paisaje del municipio. Conoce el Museo de la Minería y las muestra de algunas máquinas y herramientas para extraer los minerales.
Con el fin de abastecer de agua a las minas, se creó la Presa Brockman y la Presa Victoria; la primera es un gran espejo de agua que brinda la oportunidad de realizar pesca deportiva o paseos en lancha, incluso hay renta de caballos para explorar los alrededores. Además, se puede hacer un día de campo e incluso acampar o rentar alguna cabaña para pasar la noche.
Jilotepec
Pueblo en el que los frailes Franciscanos del siglo XVI edificaron la iglesia de San Pedro y San Pablo, construcción remota a la época colonial, se encuentra en la cabecera municipal.
Es una de las parroquias más antiguas construidas en México, del cual sólo la cruz atrial se conserva y perteneció al Camino Real de Tierra Adentro. La iglesia de San Pedro y San Pablo es un ejemplo de la arquitectura franciscana típicamente sobria del siglo XVI, con una sola torre, con una fachada sin los excesos ornamentales del barroco y de una sola nave. Uno puede admirar, además el arco construido sobre la entrada, el hermoso retablo barroco, de madera cubierta con hojas de oro, con colores las escenas religiosas, el trabajo evidente de artistas nativos.
Una escalinata separa este monumento de la Plaza Manuel Ávila Camacho, con su típico quiosco y portales. Junto al jardín está el Palacio Municipal, con arquería. Cerca existe además la Alameda Central y la Casa de Cultura de la “Mtra. Amalia Márquez Padilla” y próximamente un museo histórico del municipio.Carnaval Xhita: es una costumbre ancestral que se realiza tradicionalmente cada año en ofrenda a los dioses para pedir una buena cosecha. Los hombres se disfrazan con cabelleras hechas con cerdas de rabos de ganado vacuno, y se adornan con grandes cuernos. Dicha tradición se inicia cuarenta días antes del miércoles de Ceniza y termina el martes de Carnaval.
El término Jilotepec proviene del náhuatl xilotl, “jilote”, mazorca tierna; tepetl, “cerro”, y el sufijo c, “en”, y en conjunto se interpretan como “En el cerro de los jilotes”. El jeroglífico toponímico de Xilotepec, que se encuentra en el Códice Mendocino, está compuesto por la representación de un cerro y, sobre él, dos mazorcas con las espigas del maíz tierno.
Ixtapan de la Sal
Este rincón del Estado de México rodeado de tierras fecundas, agua abundante, sal y un clima soleado envidiable, dispuesto para la diversión y el descanso.
El principal motivo para visitar Ixtapan son sus balnearios. Uno de ellos es el Parque Acuático Ixtapan, considerado el más grande de América Latina. Cuenta con una gran variedad de albercas de agua cristalina, de olas, con múltiples toboganes para niños, áreas verdes e incluso servicio de spa. Un día no alcanza para disfrutar todos sus atractivos.
A una cuadra del centro del pueblo se encuentra el Balneario Municipal El Bañito, este espacio alberga varias albercas, una de ellas techada y con agua sulfurosa a 37°C que se considera medicinal. Disfruta de la alberca de agua cristalina con tobogán y varias privadas para gozar solos o acompañados.
Por la tarde vale la pena caminar por las calles del pueblo y conocer el Mercado Municipal y el Jardín Central justo antes de que caiga la noche y se encienden las fuentes danzantes.
A unos pasos están las escaleras que conducen a la parroquia de la Asunción, inspiración plateresca, sobria y elegante. En su interior resguarda una imagen del Señor del Perdón, venerado en esta región.
San Juan Teotihuacán y San Martín de las Pirámides
Aquí encontrarás no uno, sino dos Pueblos Mágicos. Teotihuacán fue una de las mayores ciudades prehispánicas de Mesoamérica; ambos pueblos combinan las culturas prehispánica y colonial.
Por lo que debes descubrir: el Ex Convento de San Juan Bautista destaca por su arquitectura; o el Templo de Nuestra Señora de la Purificación con su imponente fachada e interior original.
El significado de Teotihuacán se compone de teolt: «dios»; hua: posesivo y can: «lugar», que significa «Lugar donde están los dioses» o «Lugar que tiene a nuestros dioses». Por lo que, según la mitología náhuatl, representa el lugar en donde fueron creados el sol y la luna.
Después de la conquista, en 1594, los españoles fundaron San Martín Obispo y nombraron San Juan Teotihuacán. Para 1935 se da una separación de municipios, y en 1945 la zona arqueológica es declarada propiedad federal; Es en 1988 que la UNESCO declaró patrimonio de la humanidad la zona arqueológica. Teotihuacán de Arista, es el actual nombre para San Juan Teotihuacán.
La gastronomía local es amplia y ofrece: barbacoa, carnitas, mixiotes de pollo o carnero con nopales, quesadillas, tlacoyos, sopes; para gustos más extrovertidos hay chinicuiles, gusano de maguey, quesadillas con chapulines, tamales o tortas de escamoles. Como bebidas hay pulques y licor de nopal, tuna, y xoconostle.
Las artesanías son a base de piedras preciosas, semipreciosas: alpaca, cuarzo, ónix, plata, barro y obsidiana; también destacan piezas talladas en madera y pirotécnica.
Malinalco
Con su vegetación exuberante, su olor a flores, su ex convento agustino y su adoratorio mexica en lo alto del cerro, Malinalco se ha convertido en una escapada perfecta en el centro del país.
Y, desde luego, a este pequeño pueblo de fuerte sabor indígena no le faltan restaurantes de autor, spas, pequeños hoteles de lujo, un campo de golf y varios museos Cuauhtinchán, Este centro ceremonial mexica labrado en la roca del Cerro de los Ídolos es único en su tipo en Mesoamérica. Aparentemente se usó para entrenar a quienes se convertirían en guerreros águila y jaguar. En la Casa de las Águilas, su estructura principal, se llevaban a cabo las ceremonias de iniciación. Hay que subir más de 400 escalones para llegar al adoratorio en un agradable paseo con vistas espectaculares. Allí comienza la aventura.
Es imprescindible conocer las Capillas de Barrio a bordo de una chicharra, comprar frutas y comer tacos en el mercado de la calle Juárez.
Otumba
Antigua capital otomí y más tarde lugar de descanso para virreyes, este Pueblo con Encanto es hoy sede de un original festejo donde se rinde tributo al “amigo del campo”: el burro.
Y, desde luego, a este pequeño pueblo de fuerte sabor indígena no le faltan restaurantes de autor, spas, pequeños hoteles de lujo, un campo de golf y varios museos Cuauhtinchán, Este centro ceremonial mexica labrado en la roca del Cerro de los Ídolos es único en su tipo en Mesoamérica. Aparentemente se usó para entrenar a quienes se convertirían en guerreros águila y jaguar. En la Casa de las Águilas, su estructura principal, se llevaban a cabo las ceremonias de iniciación. Hay que subir más de 400 escalones para llegar al adoratorio en un agradable paseo con vistas espectaculares. Allí comienza la aventura.
Es imprescindible conocer las Capillas de Barrio a bordo de una chicharra, comprar frutas y comer tacos en el mercado de la calle Juárez.
Metepec
Este pueblo conserva sus calles empedradas con casas de colores y techos de teja.
La Iglesia del Calvario vigila desde lo alto, rodeada por palmeras y magueyes. Abajo se alza su plaza con la mítica Tlanchana, así como varias tiendas de artesanías, museos y restaurantes.
Destacan los Árboles de la Vida cuyo trabajo y nivel de detalle es exquisito y admirado a nivel mundial. El Museo del Barro exhibe las piezas que han ganado concursos de alfarería a nivel nacional e internacional.
En el Mercado Artesanal venden catrinas, soles, lunas, sirenas, cazuelas y macetas.Admirar la colección de miniaturas del Museo del Barro, la fuente de la Tlanchana y el mural en los jardines del Calvario.
Para pasar una agradable tarde se puede rentar una bici en la plaza de los magueyes y recorrer las calles, comprar en los corredores artesanales y probar la garañona.
Tonatico
Al sur del estado se cobija el pueblo de Tonatico; con bellezas naturales, monumentos históricos y las tradiciones ancestrales conviven bajo el mismo paisaje.
Los nahuas decían que era el lugar donde había nacido el sol y quizá por eso su clima es semitropical durante todo el año. Quien pisa su suelo lleno de encanto se enamora de sus aguas termales, de sus bosques llenos de misterios, del apego de sus creencias y adoraciones.
Se encuentra el Parque Estatal Grutas Estrella que desde 2004 es Área Natural Protegida. Los expertos calculan que tienen una edad de aproximadamente más de 500 millones de años. Tienen una longitud de 2 kilómetros y un misterioso río subterráneo. Se cree que fueron un sitio de adoración a Tláloc, el Dios de la Lluvia, debido a los objetos prehispánicos encontrados. Desde un acantilado de 15 metros es posible descender en rapel.
Como actividades puedes encontrar el caminar por sus cuevas subterráneas iluminadas, apreciar los retablos de oro laminado del Santuario de Nuestra Señora de Tonatico, caminar por su Jardín Central y Portales coloniales, y disfrutar las aguas termales y mirar la cascada en el Parque de Tzumpantitlán.
Tepotzotlán
La plaza de la Cruz y el jardín frente a la Hostería del Convento dan la pauta para conocerlo.
El barullo de su tianguis de fin de semana, pasos a ritmo de son frente al Mercado de Artesanías, el repicar en el Templo de San Pedro desde el amanecer… así se disfruta este pueblo de calles bien trazadas y delimitadas por el Museo Nacional del Virreinato. Conocerlo a fondo implica andar por sus parques o por su antiguo acueducto y develar sus historias añejas.
Ex Colegio de San Francisco Javier Aloja al Museo Nacional del Virreinato con un acervo de 34,000 piezas de los siglos XVI al XIX. La biblioteca posee más de 4,000 libros antiguos e incunables. Es uno de los 60 monumentos que atraviesa el Camino Real de Tierra Adentro.
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
Las actividades básicas son ver los retablos de San Francisco Javier, el Camarín de la Virgen de Loreto, el Relicario de San José. Pasear en bici en el Centro Ecoturístico Arcos del Sitio. Disfrutar platillos virreinales en la hostería del convento y un vuelo en globo sobre el pueblo de Tepotzotlán.
Villa del Carbón
Descubre lo que queda de un pueblo otomí sumergido en las aguas de una presa, presencia la cultura charra en su máxima expresión y compra unos botines hechos a mano.
Rodeado de montañas y frondosa vegetación, el ambiente tranquilo y colonial de este Pueblo Mágico te invita a pasear por sus calles empedradas y techos de teja roja para después relajarte en uno de sus centros ecoturísticos.
Es considerada la capital mundial del botín charro, por su tradición de más de cien años en la elaboración de este calzado. Los botines son realizados artesanalmente y a la medida del cliente: trazo, corte, montura y pegado a mano. Siguen los lineamientos de la Federación Mexicana de Charrería. Aquí hay más de 50 talleres que producen miles de zapatos a la semana. En el taller “El Pial” se hicieron las botas usadas por Antonio Banderas en El Zorro, de aquí ha salido también el calzado de reconocidos toreros y rejoneadores como Pablo Hermoso de Mendoza
Puedes pasear por talleres donde se elaboran los artículos de piel. Presenciar la tradición charra en fin de semana. Disfrutar de un paseo en lancha en la presa de Taxhimay. Visitar la Casa del Recuerdo de Ofe.
